lunes, 17 de marzo de 2014

Dicen que somos móviles...

Imagino que cada día que me levantó, la tecnología ha avanzado más: los celulares se actualizan, se agradan, se adelgazan; las computadores se hacen más ligeras, más rápidas, nuevos inventos nos bombardeán, Windows crea un nuevo sistema, Mac se vuelve más rico, los televisores se cambian por plasmas, los videjuegos se virtualizan, mi mamá me habla por Whatsapp y mis tías por Skype, a mi amiga de Japón la felicito por su cumpleaños a través de Facebook y mi tío ahora sabe como mandar una imagen a Dropbox... la tecnología no para.

Sin embargo, nosotros nos quedamos estáticos, viendo como todo eso pasa y así sin darnos cuenta simplemente ya lo sabemos ocupar, o en realidad, medio lo sabemos ocupar, pues solo picamos botones, descubrimos herramientas y como que hacemos que ya sabemos. 

En un primer momento, la tecnología la vimos claramente como la innovación más grande, la solución a problemas y la revolución del aprendizaje y así el e-learning se convirtió en la sensación del momento, que cumplía el objetivo de educar fuera de las aulas, mediante un ordenador y una señal de internet, donde el estudiante se volvía autónomo y maduro con relación a su aprendizaje, dejando a un lado las habilidades sociales inmersas de manera natural en el aprendizaje, impidiendo la colaboración y la retroalimentación ajena. 

Como podemos observarlo en el cuadro comparativo, comenzamos con el b-learning (combinación de actividades presenciales y en línea) y el m-learning (aprendizaje móvil), modificando poco a poco sus características, pasando de la pasividad de colocarte frente a una computadora a la incorporación de la teoría del conectivismo de Siemmens, donde "ya no es posible experimentar y adquirir personalmente el aprendizaje que necesitamos para actuar. Ahora derivamos nuestra competencia de la formación de conexiones" aprovechando las herramientas existentes y trabajando en colaboración con las personas. 

De tal manera es como poco a poco hemos avanzado y ahora combinado lo anterior con el aprendizaje inmersivo, el aprendizaje colaborativo, la evaluación de competencias y el uso de nuevas formas y canales, (rescatado de lo comentado por el Carlos A. Alatriste) dentro del u-learningcon el propósito de crear un ambiente de aprendizaje donde el estudiante esté totalmente inmerso y logre compartirlo con sus compañeros.

La utilización del término u-learning, no es totalmente nuevo y aún así, aún no es explotado en su totalidad, pues aunque podría traernos muchísimas ventajas como el aprendizaje autónoma y a la vez colaborativo, el uso de las TIC de manera natural, la creación de conocimiento, la autoenseñanza y la facilidad con la que la información se distribuye y a la vez permanece, considero que aún sus desventajas no han sido analizadas ni solucionadas en su totalidad, dejando paso a que el analfabetismo tecnológico siga causando graves problemas, el rezago económico para la obtención de tecnología se haga cada vez más evidente, el poco uso educativo que se les da a las TIC prolifere en las instituciones y el escaso interés que como sociedad ponemos para el buen manejo del internet, provoque que el u-learning acepte su derrota.

En mi opinión, el avance tecnológico no podrá pararse y si nosotros no nos esforzamos en alcanzarlo, el rezago y la brecha se harán cada vez más grandes. Si bien, no tenemos solucionada la vida con la simple incorporación de las TIC a los procesos educativos, si podemos encontrar aliento en la alfabetización tecnológica, el empeño en fusionar el aula física con la virtual y la creación de conocimiento, reflexión y discusión en lugares como éste....

Fotografía de Vania Vázquez

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